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Negociando la Carta de Intención

El precio y las condiciones que finalmente obtenga se ven significativamente más influenciados por su firme negociación de la carta de intención (LOI) que por su negociación del contrato de compraventa. Tenga esto en cuenta. Para la mayoría de los vendedores, sus habilidades de negociación en la LOI son más importantes que las del contrato de compraventa. Firmar una LOI sólida que proteja firmemente sus intereses es como ganar la posesión del balón a solo 30 yardas de la zona de anotación, mientras que optar por una LOI débil es como comenzar desde su propia línea de 20 yardas, con 80 yardas desafiantes por delante.

Tenga la seguridad de que este artículo le proporcionará el conocimiento integral necesario para dominar el arte de negociar la carta de intención.

Consejos para negociar la LOI

Equilibrio de fuerzas

La dinámica de poder se transforma significativamente una vez que el vendedor otorga la exclusividad al comprador. Este cambio otorga una clara ventaja al comprador, ya que las consecuencias de un posible fracaso en las negociaciones son mucho mayores. Si el comprador decide retirarse, tiene relativamente poco que perder. Sin embargo, para el vendedor, dar marcha atrás implica comenzar las negociaciones desde cero, un proceso que puede resultar complicado, sobre todo porque los posibles compradores podrían percibir el negocio con menos favor.

Dada esta profunda alteración en el equilibrio de poder, es fundamental dedicar el tiempo necesario a redactar una carta de intención (LOI) excepcionalmente específica. No definir con precisión los términos de una LOI puede tener consecuencias nefastas. El comprador suele preferir una LOI con un esquema general que permita una interpretación amplia. Cuanto menos precisa sea la LOI, mayor será el margen de maniobra del comprador para renegociar los términos en una etapa posterior de la transacción. Para contrarrestar esta vulnerabilidad, es esencial especificar la mayor cantidad de detalles posible en la LOI.

Al mismo tiempo, una carta de intención (LOI) con una oferta atractiva para su negocio puede ser una herramienta valiosa en la negociación de precios con otros compradores potenciales. Una gestión adecuada de la LOI puede crear un escenario de subasta competitivo, lo que podría aumentar el valor de su negocio.

Tome su tiempo

Si bien muchas cartas de intención pueden parecer atractivas al principio, es fundamental mantener cierto escepticismo. La atractiva oferta que presenta el comprador podría ser una estrategia para asegurar su compromiso antes de presentar una oferta menor una vez que usted ya no esté interesado .Incluso en los casos en que el comprador no tenga intenciones ocultas, podría tener dificultades para obtener la financiación necesaria para completar la transacción.

Por lo tanto, es fundamental tener paciencia durante la negociación de la carta de intención . La mayoría de los compradores podrían presionar para obtener un acuerdo rápido y un compromiso de exclusividad. Sin embargo, es crucial no ceder a esta presión. Esta fase representa la última oportunidad en la transacción para mantener una posición negociadora sólida. Independientemente de la urgencia que muestre el comprador, es prudente proceder con cautela y detenimiento al negociar los términos de la carta de intención.

Muévete rápido

Si bien es importante tomarse el tiempo necesario al negociar la carta de intención, es igualmente crucial actuar con rapidez una vez firmada. ¿Por qué? Porque el tiempo tiende a frustrar incluso los acuerdos más prometedores. Cuanto más tiempo permanezca abierta la transacción, mayor será la probabilidad de que surjan complicaciones. El comprador podría toparse con problemas imprevistos dentro de la empresa, o los cambios económicos y del sector podrían afectar su valoración.

Dado que la carta de intención (LOI), incluyendo la mayoría de sus términos como el precio, no es vinculante, deja margen para modificaciones de último momento hasta que contrato de compraventa se finalice Aquí es donde el factor tiempo se convierte en un obstáculo insalvable. La percepción del comprador sobre el valor del negocio puede fluctuar a medida que se acerca la de cierre . Cuanto más tiempo transcurra entre la firma de la LOI y el cierre, mayores serán las posibilidades de que el comprador descubra información que pueda disminuir su valoración. Los compradores se mantienen atentos a cualquier hallazgo negativo hasta el momento del cierre. Mantener un ritmo ágil es su mejor defensa: cuanto más rápido proceda, menores serán las posibilidades de contratiempos y mayor la probabilidad de maximizar su precio de venta. Entonces, ¿cómo lograrlo? Manteniendo al comprador involucrado y entusiasmado durante toda la transacción.

Presente constantemente al comprador información actualizada que resalte el atractivo de su negocio. Esto podría incluir nuevos prospectos en su cartera de ventas, avances en el sector, posibles desarrollos de productos o cualquier aspecto de su negocio que pueda despertar el interés del comprador.

Lo ideal es demostrar que tu negocio sigue prosperando tras aceptar la carta de intención, lo que te lleva a reconsiderar la idea de venderlo . Transmite la idea de que, si el comprador se retira, no sería un gran contratiempo, ya que podrías aprovechar estas oportunidades durante unos meses más antes de volver a poner tu negocio a la venta a un precio más alto.

Prevención del recomercio

La principal preocupación para usted, como vendedor, una vez que haya aceptado la carta de intención, radica en la posibilidad de que el comprador reabra las negociaciones sobre términos cruciales después de la debida diligencia. En mi experiencia, esta situación se presenta aproximadamente entre el 20 % y el 30 % de las veces.

Es fundamental reconocer que tanto el precio como las condiciones están inherentemente sujetos a ajustes según lo que el comprador descubra durante la fase de diligencia debida. El precio acordado en la carta de intención (LOI) representa el importe máximo que puede esperar recibir. Sin embargo, el proceso de diligencia debida y las negociaciones posteriores del contrato de compraventa suelen dar lugar a revisiones a medida que surgen problemas y desafíos. La pregunta clave es: ¿qué cambiará y en qué medida? La respuesta depende de los hallazgos durante la diligencia debida y de las posturas de negociación adoptadas tanto por usted como por el comprador. Generalmente, cuanto más entusiasmado esté el comprador por adquirir su negocio, menos probable será que las condiciones sufran modificaciones significativas.

La renegociación, o el acto de renegociar, generalmente ocurre debido a dos razones principales:

  • El comprador descubre problemas no revelados durante la debida diligencia. Por ejemplo, podría descubrir que sus estados financieros no se prepararon de acuerdo con los principios de contabilidad generalmente aceptados (PCGA). Quizás descubra que algunos empleados clave no planean continuar después de la venta, o que usted omitió mencionar la ausencia de acuerdos de no competencia o de no captación con miembros clave del personal. En tales casos, es lógico esperar renegociaciones de los términos de la transacción.
  • El comprador busca un precio de compra reducido o condiciones más favorables. Esto podría formar parte de su estrategia inicial, o podría percibirlo como una posición potencialmente vulnerable, lo que lo hace más propenso a buscar renegociaciones.

La renegociación resulta eficaz porque el comprador entiende que, si decide retirarse del acuerdo, volverá al mercado o a negociar con otros compradores potenciales. Lamentablemente, este cambio puede perjudicar la imagen de su negocio. Para los nuevos compradores, puede parecer inherentemente defectuosa, lo que podría resultar en ofertas de compra más bajas debido a la percepción de mayores riesgos. La pregunta recurrente será: ¿Por qué se echó atrás el comprador anterior? Independientemente de su explicación, es probable que el nuevo comprador aborde la situación con cierto escepticismo.

Es importante destacar que la renegociación no se centra únicamente en el precio de venta. En ocasiones, también se pueden renegociar otros términos. Por ejemplo, el comprador podría sugerir un de pago variable para mitigar su riesgo o proponer modificaciones a diversos términos, como el monto del pago inicial o los detalles de un depósito en garantía o un pagaré.

Para protegerse contra el recomercio, considere estas medidas proactivas:

  • Invierta tiempo en negociar la LOI, asegurándose de que sea lo más específica posible.
  • Incorpore plazos claros dentro de la LOI.
  • Comprométete con el período de exclusividad más breve posible.
  • Una vez que haya aceptado la LOI, actúe con rapidez.
  • Prepárese diligentemente para el proceso de diligencia debida; esta preparación puede agilizar los procedimientos y disminuir la probabilidad de renegociación.

Dirigir el negocio

Una carta de intención firmada marca el inicio de un viaje, no el destino final. Incluso después de firmarla, debe concentrarse firmemente en gestionar su negocio como si la venta no estuviera a la vista. Su objetivo principal debe ser mantener la rentabilidad y fomentar constantemente una sólida cartera de ventas.

Si los ingresos o la rentabilidad de su empresa disminuyen tras la aceptación de la carta de intención, es razonable prever que el comprador buscará ajustes en el precio o las condiciones. Para evitar estas situaciones, es fundamental esforzarse al máximo por mantener los ingresos y la rentabilidad de su empresa tras la aceptación de la carta de intención. Al prepararse diligentemente para el proceso de debida diligencia con suficiente antelación a la venta, puede asegurarse de que no desvíe su atención del negocio ni afecte negativamente a sus flujos de ingresos.

Lea el comprador

No existe una carta de intención (LOI) que sirva para todos los casos. Si tiene motivos para creer que el comprador podría tener inquietudes específicas, como un enfoque riguroso en las declaraciones y garantías o el acceso a sus empleados durante la debida diligencia, es fundamental abordar proactivamente estos asuntos en la LOI. Es mucho más ventajoso que cualquier posible obstáculo para el acuerdo salga a la luz en esta etapa que comprometer a su empresa a una pausa de tres meses, acompañada de gastos significativos para la debida diligencia, solo para ver que el acuerdo se desmorona posteriormente debido a cuestiones delicadas sin resolver. Aquí es donde la experiencia juega un papel crucial: un intermediario de fusiones y adquisiciones o un de inversión puede desempeñar un papel fundamental al prever las posibles inquietudes del comprador y facilitar las negociaciones para garantizar que estas inquietudes se aborden eficazmente en la LOI.

Prepárese para la diligencia debida

Prepararse eficientemente para la diligencia debida puede agilizar considerablemente todo el proceso. Algunos compradores presentan a los vendedores extensas listas de verificación de diligencia debida, que incluyen cientos de solicitudes de documentos. Para algunos vendedores, la simple tarea de recopilar estos documentos necesarios puede llevar más de un mes. Es precisamente esta fase la que, en ocasiones, puede extender la diligencia debida a dos meses o incluso más, siendo frecuentes los retrasos provocados por el vendedor.

Para mitigar estas posibles demoras, es fundamental que los documentos clave que la mayoría de los compradores solicitarán no solo estén listos, sino que también sean fácilmente accesibles en el momento de aceptar la carta de intención. Estos documentos deben organizarse meticulosamente e idealmente almacenarse en una sala de datos virtual o en un lugar de fácil acceso para terceros. Dado el largo proceso que requiere esta tarea, se recomienda iniciarlo de tres a seis meses antes de iniciar el proceso de venta. Una preparación inadecuada podría, de hecho, resultar en una diligencia debida que afecte negativamente el enfoque de su negocio, lo que podría provocar fluctuaciones en los ingresos.

Confidencialidad

Si bien un acuerdo de confidencialidad ofrece cierta protección, es importante reconocer que no es infalible. Al manejar información sensible durante el proceso de debida diligencia, especialmente cuando el comprador es un competidor directo, la cautela es fundamental.

Si considera necesario revelar detalles tan sensibles, es recomendable esperar hasta las últimas etapas del proceso de diligencia debida. Idealmente, para entonces, todas las contingencias importantes deberían estar resueltas y el comprador debería haber dado su conformidad con la finalización exitosa de la diligencia debida, excepto los detalles más confidenciales.

Si el comprador solicita acceso a información confidencial antes de presentar una oferta formal, considere animarlo a que primero la presente. Cada vez que solicite información adicional, aproveche la oportunidad para solicitar una oferta formal a cambio. Por ejemplo, si el comprador pide datos confidenciales, puede responder con seguridad: «He recopilado minuciosamente toda la información necesaria para la debida diligencia en una sala de datos virtual segura. Tendrá acceso inmediato a esta información en cuanto lleguemos a un acuerdo sobre una carta de intención».

Divulgación

Es fundamental ser transparente sobre cualquier problema en su negocio antes de que el comprador presente una oferta. Si espera a revelar información nueva y negativa después de aceptar la carta de intención, es casi seguro que los términos del acuerdo se modificarán. La clave está en ser honesto cuanto antes. Al revelar dicha información al inicio del proceso de negociación, puede mantener el control de la situación y presentar el problema de forma favorable. No revelar problemas importantes permite que el comprador los aproveche una vez que salgan a la luz más adelante.

Es importante recordar que prácticamente todas las empresas enfrentan desafíos y, con una cuidadosa consideración, la mayoría de estos desafíos pueden plantearse de manera positiva.

Minuciosidad

Lo ideal es que la carta de intención abarque todos los términos principales de la transacción, sin dejar margen para que se negocien cláusulas posteriores. Como he destacado anteriormente, las negociaciones en etapas posteriores suelen resultar en condiciones menos favorables para el vendedor.

Es fundamental comprender que el contrato de compraventa se desarrolla naturalmente a partir de la carta de intención. En las negociaciones más fluidas, todos los términos críticos se negocian en la carta de intención, y el contrato de compraventa sirve para detallarlos con mayor detalle, sin añadir nuevos elementos a la transacción. Si bien se prevén algunas negociaciones entre las partes en cualquier contrato de compraventa, estas deben minimizarse y centrarse principalmente en aspectos legales.

La carta de intención menos recomendable es aquella que ofrece un rango de precios u omite detalles cruciales de la transacción, como el monto del depósito en garantía, cláusulas significativas de pago a plazos o los términos de un pagaré. Algunas cartas de intención incluso incluyen cláusulas que permiten modificar el precio de compra según lo que el comprador descubra durante la diligencia debida.

Si bien los compradores pueden preferir cartas de intención vagas, su objetivo debe ser concretar cada término clave de la transacción antes de considerar su aceptación. Por ejemplo, algunos compradores pueden proponer una cláusula que indique que "el rol y la compensación del vendedor se determinarán durante la debida diligencia". Es fundamental evitar este tipo de acuerdos abiertos. Hemos visto casos en los que los compradores de empresas con un EBITDA de entre 2 y 3 millones de dólares sugieren pagar al vendedor tan solo 100 000 dólares anuales para que continúe operando el negocio.

Para protegerse contra tales escenarios, es prudente incluir en la carta de intención (LOI) una cláusula que especifique que ciertos términos deben acordarse en un plazo determinado (por ejemplo, 20 días) a partir de su firma. Cada término significativo debe estar explícitamente cubierto en la LOI, evitando cualquier ambigüedad o confusión. La claridad es clave, y se debe procurar eliminar cualquier vaguedad o incertidumbre; por ejemplo, si el capital circulante forma parte del precio, la LOI debe definir con precisión cómo se calcula y qué abarca.

Ajustes del capital de trabajo

Uno de los mayores desafíos para muchos vendedores es lo que comúnmente se conoce como "ajuste del capital de trabajo". En la gran mayoría de las transacciones de mercado medio, el precio de compra incluye el capital de trabajo. Sin embargo, la verdadera complejidad radica en definir con precisión cómo se determinará dicho capital. Por lo general, las partes involucradas elaboran una estimación inicial del valor del capital de trabajo al momento del cierre. Posteriormente, el comprador realiza una evaluación 60 días después del cierre, lo que da lugar a un ajuste del precio de compra basado en la diferencia entre la estimación previa al cierre y el cálculo final.

Para evitar la posible bomba de tiempo que supone un ajuste del capital circulante, la redacción de la carta de intención que describe el cálculo del capital circulante debe procurar la máxima especificidad. El capital circulante suele abarcar la diferencia entre el activo circulante (incluidos el inventario, las cuentas por cobrar y los gastos pagados por anticipado) y el pasivo circulante (que comprende las cuentas por pagar y otras deudas).

Los matices del cálculo de cada elemento del capital de trabajo están sujetos a interpretación. Por ejemplo, ¿debe incluirse todo el inventario en el cálculo, o solo el inventario fácilmente comercializable? ¿Cómo determinamos qué califica como inventario comercializable: después de 30, 90 o 180 días? ¿Qué sucede con las cuentas por cobrar? ¿El comprador asume la responsabilidad del 100% de sus cuentas por cobrar, y cómo afecta una provisión para deudas incobrables a este cálculo? ¿Cómo calculamos la deuda a corto plazo? ¿Incluye una línea de crédito? ¿Y cómo se consideran las fluctuaciones estacionales del negocio? El monto real del capital de trabajo al cierre permanece desconocido hasta que se complete la auditoría de su balance general, que generalmente ocurre entre 60 y 90 días después del cierre.

Hitos a considerar incluir en la LOI

Para una transacción más fluida y para proteger sus intereses durante el período de exclusividad, recomiendo encarecidamente incorporar los siguientes hitos, plazos y cláusulas en su carta de intención. Estos deben organizarse en orden cronológico aproximado, y si no se cumple alguno de ellos, el comprador deberá renunciar a su exclusividad.

  • Comprobante de fondos (tres días): Este paso es crucial, especialmente cuando existen dudas sobre la disponibilidad de fondos líquidos del comprador para cubrir el pago inicial, sobre todo si está obteniendo financiación o utilizando efectivo. He encontrado numerosas situaciones en las que el comprador parecía estar financieramente capacitado para completar la transacción, pero finalmente carecía de los fondos necesarios. En algunos casos, esta situación se dio después de que los vendedores ya hubieran incurrido en gastos legales sustanciales y hubieran retirado su negocio del mercado durante un período prolongado, a menudo de unos 90 días. Resulta particularmente problemático cuando grupos de inversión sin fondos o partes competidoras buscan financiación discretamente sin revelarla previamente. Para evitar estas situaciones, considere incluir la siguiente cláusula:«Para demostrar la capacidad del comprador para cumplir con la transacción, este deberá proporcionar extractos bancarios (o cualquier otra prueba que el vendedor considere aceptable) que demuestren el acceso inmediato a fondos suficientes para ejecutar la transacción de acuerdo con los términos descritos en esta carta de intención».

Para garantizar una transacción fluida y transparente, recomiendo incluir los siguientes hitos, plazos y cláusulas en su carta de intención, especialmente si ha acordado un período de exclusividad. Estas disposiciones, organizadas en orden cronológico aproximado, actúan como garantía, y su incumplimiento podría resultar en la pérdida de la exclusividad para el comprador.

  • Presentación de la Carta de Compromiso Firme del Prestamista (45 días): En casos que implican una contingencia de financiamiento, es imperativo que el comprador proporcione rápidamente una carta de compromiso firme (no solo una carta de preaprobación). Una carta de compromiso firme representa el compromiso inequívoco del prestamista de otorgar un monto específico de deuda bajo términos definidos. Si bien puede incluir algunas condiciones, esta carta le ofrece la seguridad de que el comprador puede obtener el financiamiento necesario. Si el comprador planea obtener financiamiento a través de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA), 45 días a partir de la firma de la carta de intención es un plazo razonable para obtener una carta de compromiso firme. En otros casos, el comprador debe consultar con su banco para determinar la duración prevista. Esta cláusula es de gran importancia, ya que establece expectativas claras entre las partes. He encontrado situaciones en las que los compradores mantuvieron sus planes de financiamiento en secreto hasta pocos días antes del cierre, revelando su incapacidad para obtener financiamiento. Incluir esta cláusula lo protege de sorpresas de último minuto e inversiones innecesarias si el comprador no puede obtener financiamiento.
  • Primer borrador del contrato de compraventa (30-45 días): El comprador debe iniciar la preparación del contrato de compraventa durante la debida diligencia. El objetivo de esta cláusula es evitar que el comprador presente un contrato de compraventa unilateral a última hora como estrategia de negociación. Al estipular esta cláusula, se obliga al comprador a presentar el contrato de compraventa en un plazo razonable, lo que permite evaluar su imparcialidad y razonabilidad desde el principio del proceso.
  • Confirmación de la finalización satisfactoria de la debida diligencia (según lo especificado): Es fundamental exigir al comprador que confirme explícitamente la finalización satisfactoria de la debida diligencia una vez transcurrido el plazo establecido. Esta cláusula obliga al comprador a revelar cualquier inquietud o problema detectado durante la fase de debida diligencia. De esta manera, se evita que oculte dicha información hasta el último momento, a pocos días del cierre, y que posteriormente la utilice como táctica de negociación en la transacción.
  • Fecha de cierre (90 días): Todas las cartas de intención deben incluir una fecha de cierre claramente definida, una fecha límite improrrogable que marque la finalización de la carta de intención y la exclusividad. Por ejemplo, puede decir: «El cierre se realizará el xx/xx/20xx o antes». Esta cláusula evita retrasos intencionados por parte del vendedor y subraya la importancia de cumplir con los plazos acordados. Por supuesto, el consentimiento mutuo puede extender la fecha de cierre en caso de retrasos legítimos, pero este requisito evita que el comprador emplee tácticas dilatorias para desgastar al vendedor durante las negociaciones.

Es recomendable incluir una cláusula en la carta de intención que estipule la pérdida de exclusividad para el comprador si no cumple con los plazos propuestos. Esta disposición puede integrarse perfectamente en la sección de exclusividad de cualquier carta de intención, utilizando un lenguaje similar al siguiente:

“…siempre que el Comprador cumpla con los plazos subsiguientes. En caso de incumplimiento de alguno de los siguientes plazos, las partes podrán continuar las negociaciones para la transacción y avanzar hacia el cierre; sin embargo, la exclusividad se perderá inmediatamente.”

El objetivo principal de establecer estos hitos definidos es fomentar un progreso rápido una vez firmada la carta de intención. La inclusión de estos hitos sirve como factor motivador para el comprador, ya que su incumplimiento conlleva la pérdida de exclusividad, una potente herramienta de negociación. Esto impulsa al comprador a mantener un ritmo constante para garantizar el cumplimiento de los plazos especificados. Si se desea mayor flexibilidad, se puede considerar extender los plazos entre un 30 % y un 50 % adicional.

Para facilitar el proceso de negociación, también podría considerar la incorporación de posibles cuestiones contenciosas como hitos adicionales. A continuación, se presentan algunos ejemplos de cuestiones que deben abordarse con prontitud:

  • Asignación del precio de compra: determinar cómo se asignará el precio de compra.
  • Contratos de Consultoría y Empleo: Establecer cualquier contrato de consultoría y/o empleo entre el comprador y el vendedor.
  • Arrendamiento de Bienes Inmuebles: Si usted es propietario del inmueble y tiene intención de arrendarlo al comprador, deberá resolver los términos del arrendamiento.
  • Acuerdo de no competencia: Si planea permanecer en la industria, definir los términos de un acuerdo de no competencia.

Estos hitos adicionales pueden servir como medidas proactivas para evitar la renegociación. Considere incluir una cláusula en la carta de intención que estipule la terminación inmediata de la exclusividad si alguna de las partes intenta modificar significativamente los términos de la transacción por cualquier motivo.

La medida en que estos hitos puedan incorporarse a la carta de intención depende de su capacidad de negociación. Si su posición es sólida, tendrá mayores posibilidades de obtener estas medidas de protección.

Resumen – Carta de intención

A continuación, se presenta un resumen conciso de los consejos clave para navegar el proceso de negociación de LOI:

  • Equilibrio de poder: Dedique tiempo a elaborar una carta de intención muy específica. La precisión es su aliada; minimiza el margen de maniobra del comprador para renegociaciones posteriores.
  • Tómese su tiempo: Evite apresurarse en las negociaciones de la carta de intención, incluso si el comprador parece urgente. Su posición negociadora se mantiene sólida en esta etapa.
  • Actúe con propósito: Una vez firmada la carta de intención, cambie de rumbo rápidamente. Un período de transacción prolongado aumenta el riesgo de complicaciones.
  • Prevención de renegociaciones: El precio y las condiciones pueden variar durante la debida diligencia. Para evitar cambios desfavorables:

– Negociar minuciosamente la carta de intención con precisión.
– Establecer plazos claros en la carta de intención.
– Optar por el período de exclusividad más corto posible.
– Mantener el impulso una vez aceptada la carta de intención.
– Prepararse diligentemente para la fase de debida diligencia.

  • Mantenga el impulso de su negocio: Tras firmar la carta de intención, mantenga el rumbo de su empresa como si no hubiera ninguna venta inminente. Su principal objetivo es mantener la rentabilidad. Una preparación adecuada para la debida diligencia garantiza que esta no desvíe su atención.
  • Adapte la carta de intención: Tenga en cuenta que no existe una carta de intención que sirva para todos los casos. Si prevé que el comprador pueda tener inquietudes particulares, como por ejemplo sobre las declaraciones y garantías o el acceso de los empleados durante la debida diligencia, aborde estos temas de forma proactiva en la carta de intención.
  • Agilizar la diligencia debida: Prepararse meticulosamente para la diligencia debida agiliza el proceso. Los retrasos provocados por el vendedor son un problema común. Los documentos esenciales, a menudo solicitados por los compradores, deben estar impecablemente organizados y almacenados en una sala de datos virtual de fácil acceso o en una plataforma similar a la que puedan acceder terceros.
  • Advertencia sobre la confidencialidad: Recuerde que un acuerdo de confidencialidad, si bien es importante, no es infalible. Actúe con discreción al compartir información sensible, especialmente si el comprador es un competidor directo. Si la divulgación es necesaria, resérvela para las etapas posteriores de la debida diligencia, asegurándose de que se hayan resuelto todas las contingencias. Solicite la aprobación del comprador al finalizar la debida diligencia, salvo detalles menores pendientes.
  • Divulgación transparente: Sea franco sobre cualquier problema dentro de su empresa desde el principio del proceso de negociación. Esto le permite controlar la narrativa y presentar los desafíos de forma positiva.
  • Carta de intención exhaustiva: No escatime en detalles al finalizar los términos clave de la transacción dentro de la carta de intención. Procure la precisión y la claridad. Elimine cualquier ambigüedad o complejidad.
  • Precisión del capital de trabajo: En lo que respecta a los cálculos del capital de trabajo, insista en que la carta de intención incluya un lenguaje explícito y completo. La especificidad minimiza posibles discrepancias en el futuro.
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